PROYECTO: Línea del tiempo

 

Le pregunté a mi amiga por su familia, no me contestó de forma inmediata. Tiempo después me interesé por el tema de las historias de vida, esas historias que se llevan en el corazón como un secreto bien guardado, y al pasar el tiempo me enteré de la increíble y trágica historia de su papá, de la valiente y agitada vida de su mamá. Por años rondó la idea de escribir esas historias, sin embargo, sentían aún el dolor de pérdida y el fantasma de la represión no cedia para que esta familia escribiera un libro sobre Felipe Malaver. Desde que se conocieron, Reina, su esposa, guardó papelitos, cartas, documentos, recortes de prensa, tarjetas escritas por el reverso, que sirvieron para alimentar un gran amor y que desde el mismo momento de su desaparición física constituyó el archivo que permitió denunciar y reivindicar por más de tres décadas a un luchador social que pagó con su vida las ideas de libertad e igualdad. Ese arsenal de documentos también permitió mantener llena de amor la pequeña familia, Reina, Felipito y Nañá, compartiendo las ideas, los libros, los discos que su padre les legó. 

El libro recoge en, una primera parte, suficientemente documentado por Jesús Malaver Velásquez, el contexto histórico en el que desaparece Felipe Malaver; aquí se evidencia la existencia de un Estado represor, violador de la Constitución de Venezuela de 1961, que torturó y aplicó desapariciones forzadas a sus oponentes ideológicos. También se aprecia el nivel de conciencia política de los revolucionarios y las organizaciones políticas de izquierda que enfrentaron a ese Estado en una verdadera guerra de ideas y lucha armada por el bien de los desposeídos y en contra de las élites pro norteamericanas. En la segunda parte se despliega la febril actividad sindical que caracterizó a Felipe Malaver como dirigente sindical del PCV y su participación en la fundación del PRV. Guiados por la voz en primera persona de su esposa, nos adentramos en la dimensión del novio y esposo, del camarada sindicalista y recorremos el camino de las cárceles, la tortura y la desaparición de Felipe Malaver junto con Andrés Pasquier. En la tercera parte conocemos la ruta infame de la búsqueda de estos dos militantes y la felonía del régimen. Ya en la cuarta parte conocemos la solidaridad y la entrega de muchos hombres y mujeres que ayudaron a Reina de Malaver y doña Ana de Pasquier en la búsqueda de sus familiares. Finalmente, este libro nos muestra todo ese material guardado por Reina: fotos, cartas de amor a los hijos, papelitos testigos del sufrimiento de la tortura, documentos políticos, recortes de periódicos, que en su conjunto nos permiten conocer una historia de vida, la historia de Felipe Malaver.

Los recuerdos nos motivan, nos alegran y también nos entristecen, pero sobre todo nos confirman que hemos vivido. Recordar a seres queridos, tiempos pasados y recordar sueños que un día levantaron banderas de igualdad, justicia y amor, eso es lo que hace Reina de Malaver en este libro, recordar los años de su juventud y a los hombres que empuñaron valientemente sus ideas  en contra de los poderosos que ostentaban el poder en la década de los sesenta y setenta del siglo pasado en Venezuela. Muchos perseguidos sobrevivieron para narrar con detalle y dolor la brutalidad con que actuaban las policías, el ejército, la policía política. Pero sobrevivieron.

Felipe Malaver no tuvo esa suerte: no hubo velorio, ni entierro, le tocó estar en el grupo de los escarmentados, en el grupo de los muertos, peor aún, de los desaparecidos; su cuerpo nunca se encontró, ni perforado por la metralla, ni ahogado o ahorcado, ni siquiera pensaron en una muerte simulada. Ningún órgano represor reconoció su muerte, solo unos pocos amigos y su familia supieron que ya nunca más regresaría de la misión que salió a cumplir un doce de octubre de 1966 en compañía Andrés Pasquier. Los desaparecidos no son “nada”, según los poderosos, así los definió el dictador Videla de Argentina en la infame rueda de prensa de 1977:

(…) el hombre que está detenido sin proceso, que es uno, o al que está desaparecido, que es otro. Frente al desaparecido, en tanto esté como tal, es una incógnita … el desaparecido. Si el hombre apareciera, pues tendría un tratamiento distinto, y si la desaparición se convirtiera en certeza de su fallecimiento tiene un tratamiento “Z”, pero mientras sea desaparecido no puede tener ningún tratamiento especial, es un desaparecido, es una incógnita, es un desaparecido, no tiene entidad, no está, ni muerto ni vivo, está desaparecido.

La historia de Felipe Malaver cobra fuerza por su participación política en una época en la que ser de izquierda se pagaba con la vida; pero también fue un padre de familia, cariñoso como se ve en sus cartas, un trabajador y luchador social, un dirigente de la clase obrera y sobresale que fue un activista guiado por un proyecto político claro.

El último día que compartió con su esposa, Felipe Malaver salió en una misión secreta de alto riesgo y nunca más regresó.No hubo testigos oficiales de su detención, no se levantaron actas de encarcelación, fue trasladado de un retén de carretera al teatro de operaciones, testigos puntuales lo identifican en los calabozos. El tiempo pasaba, los responsables de su seguridad y el partido supieron a los tres días el destino de estos dos hombres: la operación había fracasado, nunca llegaron a su destino.¿Falta de medidas de seguridad?, ¿delación?, ¿mala suerte? Todos estos elementos tejieron la red que los apresó y cuando no llegaron a su destino su familia presintió lo peor. Y fue, precisamente, la voz de la esposa y de la madre la que se levantó con valentía para denunciar su desaparición en la prensa, para buscarlos en hospitales, cárceles, campos militares. El calvario empezaba y no cesó. Por años, la familia de Felipe Malaver acudió a las autoridades civiles y militares, pidieron audiencias con ministros de relaciones interiores, indagaron en fosas comunes, preguntaron a campesinos y a militares retirados y han participado en comités para revisar archivos desclasificados con el fin de revivir la historia.

Esta historia se basa en la investigación documental de Jesús Malaver Velásquez, en la voz testimonial de Reina y en la voz del propio Felipe, a través de sus escritos, las cartas enviadas a su mujer y a sus dos hijos. También aparecen los testimonios de personas que sobrevivieron y narraron sus historias sobre Felipe y sobre la tortura. Deseo, particularmente, destacar el trabajo incansable de Reina de Malaver guardando documentos, tarjetas, papelitos, recortes de prensa y fotos, con los que la memoria de su esposo no quedará en el olvido.

Este libro es un aporte a la historia de Venezuela, a la lucha de los derechos humanos en nuestro continente y un homenaje a Felipe Malaver, Andrés Pasquier y todos los que con ellos compartieron los ideales de libertad y enfrentaron al Poder. No han desaparecido: viven, están presentes con su ejemplo y su vida no ha sido borrada.

Carlos Sánchez

 

 

 

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